Las Biografías Oleícolas

Artículo publicado Lourdes Pérez Moral. Muchas Gracias por tu gran artículo.

Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir a una jornada de cata de aceites organizada por el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía. Se trataba de una actividad puesta en marcha porla Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía al objeto de homogeneizar los criterios básicos a tener en cuenta a la hora de organizar catas dirigidas a los consumidores incidiendo en las ventajas y principales beneficios que aporta el consumo del aceite de oliva virgen extra. Como consumidora, constaté el bajo nivel de conocimiento y percepción de la calidad que del mismo tenemos. Como historiadora, las almazaras que allí se dieron cita carecían, en mayor o menor medida, de una cultura empresarial que ponía en evidencia el freno para el desarrollo económico de una región oleícola universalmente conocida.

Pensé entonces en la historia de empresas y empresarios, en la cuantía y calidad de publicaciones que evidenciaban un camino nada fácil pero sí un esfuerzo decidido por parte de la comunidad científica e institucional, sin olvidar a la incipiente iniciativa privada, en dar a conocer sectores y regiones. Pensé en la industria agroalimentaria, cuando España empezaba a gestar el primer conjunto estable de empresas netamente exportadoras al tomar Cataluña la iniciativa de acometer la modernización del sector gracias a unos empresarios que se percataron de las ventajas que les ofrecía el mayor potencial productivo español y los menores costes de producción junto a un considerable esfuerzo inversor para lograr la continuada penetración en los diferentes mercados. Pensé en el gran peso de la región andaluza y en cómo acabaría determinando la localización de una gran parte de empresas en esta última y la naturalización de un gran número de empresarios. Pensé en la escasa presencia de publicaciones sobre empresas y empresarios oleícolas, incluso, de las denominadas cooperativas olivareras. Pensé, finalmente, en que para abordar su historia, las fuentes más importantes eran y son sus archivos.

Un archivo de empresa es la fuente interna que proporciona un conocimiento bastante aproximado de la realidad histórica de la misma y su entorno. Aunque no se pueda hablar de archivo propiamente dicho sino de papeles depositados en un lugar concreto sin orden ni concierto, el archivo de la sociedad oleícola Pallarés Hermanos abarca varios grupos documentales que, en líneas generales, son de carácter notarial (escrituras), de actos y hechos (libros de juntas generales y consejo de administración), contable (libros de diario, mayor, inventario y balances), complementario (copiadores de cartas y patentes) y gráfico (fotografías, planos, anuncios y folletos). Además de la fuente de la propia empresa, existe otra de carácter externo que viene constituida por archivos de naturaleza privada (familia y empresas asociadas) y pública (mercantiles, civiles e históricos) más publicaciones periódicas, en algunos casos, ya desaparecidas. Tanto una como otra, son más abundantes de lo que en una primera impresión puede parecer si bien de difícil localización y accesibilidad al margen de requerir una ardua tarea de elaboración y recopilación.

Ambas comparten, por otra parte, soportes bibliográficos que han sido elaborados por los departamentos de las universidades españolas (a falta, todo hay que decirlo, de un centro específico liderado por los agentes implicados al objeto de proteger, catalogar, conservar y difundir) llamando poderosamente la atención que, siendo la fabricación de grasas y aceites una de las actividades más representativas, su conocimiento siga limitando a demandas concretas. Al margen de lo saludable y por extensión la educación en consumo, las líneas de investigación siguen girando en torno al ámbito económico donde a problemas ya viejos -baja rentabilidad del olivar, escasa presencia en los mercados exteriores o dificultades en la comercialización- se suma el inherente proceso de concentración y reestructuración empresarial o la dinámica de las cooperativas, sin olvidar, una tímida entrada en materia de patrimonio al objeto de concienciar, valorar y promover, ahora bien, el déficit sigue planeando todavía en sus protagonistas, es decir, la empresa y los empresarios.

En el último tercio del siglo XX, Castejón Montijano (GÉNESIS Y DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL E INDUSTRIAL EN ANDALUCÍA: LA CASA CARBONELL DE CÓRDOBA, 1866-1918) y Sierra Alonso (LA FAMILIA YBARRA, EMPRESARIOS Y POLÍTICOS) biografiaban la historia de empresas y empresarios oleícolas empleando fuentes primarias. Entre una y otra, Zambrana Pineda sentaba las bases económicas del sector y, con posterioridad, Pérez Moral presentaba una nueva biografía: LA CASA PALLARÉS.FAMILIA Y NEGOCIO OLEÍCOLA. Finalmente, la alternancia de fuentes vendría de la mano de Ramón i Muñoz y Hernández Armenteros. Sólo más tarde, empezaba a contemplarse la biografía de cooperativas aunque sólo fuera por conmemorar una efemérides. Pero si atendemos al número de empresas netamente exportadoras, en este caso andaluzas y algunas todavía vigentes, nos sorprendería el trabajo que queda por hacer.

Y es biografiar a las empresas y empresarios oleícolas, también, a las cooperativas en región que concentra el 80% de la producción de aceite de oliva nacional, debiera granjear la participación activa de los agentes implicados por numerosas razones pero básicamente porque los propietarios o herederos debieran permitir el acceso a sus archivos siempre, claro está, con las razonables reservas. Por otra parte, estas biografías pueden ser convenientes por la importancia y perspectivas de futuro que el sector tiene, por ejemplo, en Córdoba y en el conjunto de Andalucía y, por el contrario, la todavía reducida presencia de un empresariado provincial y regional en el campo de la comercialización y exportación. Pueden ser oportunas porque poner a disposición un archivo empresarial nos permite avanzar en la investigación de la historia empresarial a la vez que inventariar y catalogar unos documentos que, de no ser por este procedimiento, mucho me temo que acaben desapareciendo. Presentan además ventajas puesto que el aceite de oliva es un producto ligado a nuestra cultura y su conocimiento requiere un esfuerzo decidido que potencie su investigación para adaptarse a las nuevas exigencias de un mercado que demanda no sólo su faceta puramente económica y saludable sino también histórica y social. Finalmente y, si me permite el lector, la investigación para poder realizar estas biografías, aplicada en términos de patrimonio industrial, puede constituir un recurso social y económico al plantear la memoria del pasado no sólo como valor testimonial sino como apuesta futura.

LOURDES PÉREZ MORAL

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Publicado el 4 diciembre, 2011 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Hola! muy bueno tu blog! Muy interesante sobre todo! Yo tengo dos blogs de agronomía que me encantaría enlazarlo con este que es genial. Mis blogs son http://agronomiaparatodos.blogspot.com y http://laeducacionagricola.blogspot.com

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    Gracias y suerte!

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