Archivos Mensuales: abril 2011

Historia de la Cerveza

Hoy tenemos como autor invitado a  Abraham Ibáñez. Muchas Gracias por tu gran artículo.

Puede que la cerveza sea la primera bebida alcohólica conocida por el hombre. El pueblo mesopotámico tenía su propia deidad cervecera llamada “Ninkasi” y se han encontrado textos legales de hace 10000 años que regulaban la proporción de agua con la que el tabernero podía rebajarla , bajo pena de morir ahogado en un pozo si vendía un producto de mala calidad.

Poco tenía que ver con el líquido que ahora conocemos. No se regulaba la fermentación, no se usaba malta de cebada, no había lúpulo… el proceso de elaboración consistía fundamentalmente en dejar trozos de pan a remojo durante varios días, por lo que para evitar los tropezones, luego había que beberla usando cañas.

Este proceso tan primitivo se fue refinando con el devenir de los siglos, y la cerveza fue expandiéndose por el mundo. Los pueblos prerromanos europeos eran grandes aficionados a la cerveza, en contraposición a los romanos, que eran eminentemente vinícolas, y para quienes la cerveza era un asunto de bárbaros. Aunque se dice que el mismísimo Julio César se aficionó a ella durante la Guerra de las Galias.

El siguiente hito en la historia de la cerveza hay que buscarlo en el Medievo: el uso del lúpulo como fuente de amargor. Anteriormente se utilizaban todo tipo de hierbas aromáticas para enmascarar el sabor dulzón de la malta, y a esta mezcla se la conocía como “gruit”.

El uso del lúpulo se le atribuye a Santa Hildegarda alrededor del año 1079, que sin saberlo, hizo de la cerveza una bebida más estable, antiséptica, aperitiva y maravillosa.

Ya en el año 1516 el Duque Guillermo IV de Baviera proclama la “Reinheitsgebot”, esto es, la archiconocida y discutidísima ley de la pureza alemana. Cabe recordar que por aquel entonces Alemania no existía, y esta ley sólo se aplicaba en Baviera, pero eso son otras historias. Esta ley consistía en el uso exclusivo de agua, malta de cebada, y lúpulo para la elaboración de cerveza. Si tenía algún ingrediente de más o de menos ya no podía ni llamarse cerveza como tal ni ponerse a la venta. Cabe destacar que no se menciona la levadura, porque todavía no se conocía la existencia de estos microorganismos.

Habría que esperar a que Louis Pasteur investigase sobre la fermentación del vino para que se descubriese que el ser humano llevaba viviendo en simbiosis todo este tiempo con Saccharomyces cerevisiae (que viene a significar “Hongo de la cerveza que come azúcar”).

El siguiente hito en la fabricación de la cerveza tiene que ver con la revolución industrial y el desarrollo de los sistemas de refrigeración. Aproximadamente a principios del siglo XIX, los cerveceros checos de la ciudad de Plzeň inventaron una forma de producir una cerveza más clara y ligera mediante una combinación de levaduras de baja fermentación, los suculentos lúpulos que crecen en la zona (como el arómatico Saaz), y dejando fermentar en las bodegas a poca temperatura.

Ahí es donde entró en juego la refrigeración artificial. Pronto se descubrió que el producto final era mucho más estable si se le enfriaba artificialmente. Este es el método con el que se siguen fabricando hoy día todas las cervezas tipo Lager.

Para terminar os dejo una lista de reproducción de vídeos con un gran documental de La Cerveza del Canal Historia.

Beati hispani quibus bibere vivere est.

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La vuelta de los Ojos del Guadiana

A los pies de los montes de Toledo, en los términos municipales de Villarrubia de los Ojos y Daimiel (Ciudad Real), donde se creía que nacía el Guadiana (considerándose actualmente la confluencia del río cigüela y río záncara como parte integrante de la cabecera del mismo) hace 3 décadas que no se produce un fenómeno conocido como los “Ojos del Guadiana“, producidos estos gracias a los altos niveles de agua en el acuífero 23 y unas capas de terreno permeables que permitía que aflorara agua a la superficie.

Alrededor del año 1984, debido sobretodo a la sobreexplotación del acuífero 23 (declarado como sobreexplotado en febrero de 1987) por parte de los aprovechamientos de regadío de la zona (implantados a mediados de los años 70) y unos periodos de grandes sequías (especialmente a mediados de los años 90) hicieron que estos “Ojos” desaparecieran por completo.

Actualmente, gracias a los actuales planes de recuperación por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (Plan Especial del Alto Guadiana – PEAG) y a las lluvias producidas durante desde los años 2009 y 2010 han recuperado al acuífero 23 cargándose de agua, encontrándose en niveles cercanos a los 12,5 metros por debajo del suelo (según el concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Daimiel, Ramón Ruiz de la Hermosa), dejando ver de nuevo en las zonas más hondas del terreno permeable unas pequeñas lagunas formadas mediante emanaciones de agua desde el suelo por parte del referido acuífero, dando lugar 30 años más tarde a esos “Ojos del Guadiana”.

Anterior a estas resucitadoras lluvias se produjeron los “incendios subterráneos” de las turbas de esta “zona de ojos” y de las cercanas tablas de Daimiel, debidas a las altas temperaturas producidas por la descomposición de materias orgánicas y a la falta de agua, dejando el subsuelo calcinado, además de producirse los hundimientos en el terreno debidos al el peso de las capas altas de la tierra y la erosión por el agua de las capas calizas del subsuelo).

Esperemos que este periodo de lluvias se prolongue en el tiempo y que los consumos responsables del agua den como resultado el resurgimiento completo de estos “Ojos del Guadiana” olvidando fantasmas de sequías pasadas y atrayendo a un turismo que a buen seguro será bien acogido en la comarca (como ya se está produciendo en el Parque Natural de las Tablas de Daimiel).

Os dejo unos vídeos donde se puede observar los ojos del Guadiana y los hundimientos producidos el año pasado en Daimiel.